El cristal
De mi pecera tan sololosucias tú
Cuando dices Romero, ¡qué solotás!
¡Nopa' tanto!el favor: abre la
Luz y cierragas
Que van
Los churretes de sudor del ataúd
Yolor de cantaores al llorar
Y mi luna de Jaén baja
De lutocaminar
Aceitunerosol
Ycantedese grajo
quemi garganta no quiere anidar
Aceitunero yo
SidÃa fui camino
Pues hoy muele molinoa rodar
Aceitunerosol
Con dientes en las botas
Mordiendolas gaviotas al pisar
Vareando poetas
paracerlos hablar
El morral
donde guardo loquesido se perdió
Con los callos del mango de la sartén
Mis alhajas, mi mortaja, con todo loquehora medagual
Me quedó
una rienda hechacuero de tu piel
El fragor de chiribitas al mirar
Unos piesderedaderaratoneras
Paradespertar
Aceitunerosol
Que prende los fogones
Del pecho del que lo quiere mirar
Aceitunero yo
Llenitos los bolsillos de romas de membrillode galán
Aceitunerosol
Muriendolas mañanas
Cayendo de su ramami trigal
Paracermena
Lumbre-e
Aceitunerosol
Quesecuestalos mares
Y siempre le quitan algún retal
Aceitunero yo
Quesustola simiente
Con mi voz de aguardiente acunar
Aceitunerosol
El árbol de pesares
Que nunca deja ver el robledal
Aceitunero soy
Y los sacos no dan abastodelores
De sillasdenea
De tantos sudores
DenÃs y pestiños, de lechos de almendra
De bolas de nebro
De más corazones
No caben más gatos
Con sus cascabeles
Con sus noches muertas
Para que las vele
No cabe ni siquiera la luz
¡Ni la luz!






